Tras un arriesgado viaje, que a menudo implica robos y el cruce de varias fronteras, las caravanas de centroamericanos llegan a los Estados Unidos soñando con una vida mejor y escapando de la violencia y la pobreza que asolan sus países de origen.

Quienes eligen la ruta legal duermen en un puente durante semanas hasta que pueden cruzarlo (en algunos cruces sólo se permite el paso de unas pocas personas al día) y se entregan a las autoridades fronterizas.

Como no tienen visados para entrar en los Estados Unidos, muchos son trasladados a centros de detención. Es bueno aclarar este punto porque muchos creen que, como no han cometido ningún delito y se han entregado en el paso fronterizo, deben esperar a que su solicitud de asilo se decida libremente.

Sin embargo, muchas personas esperan meses en centros de detención antes de ser liberadas para esperar la resolución de su solicitud de asilo, y las condiciones en los centros de detención son básicamente similares a las de una prisión.

El formulario I-589 y la entrevista con Miedo Creíble

El primer paso para conceder el asilo es rellenar el formulario I-589 y pasar la entrevista de miedo creíble. Si está en suelo estadounidense sin ser ciudadano, tiene hasta un año después de su llegada para presentar una solicitud de asilo.

En la entrevista de miedo creíble, el entrevistador le hará preguntas para determinar si está diciendo la verdad sobre las razones para dejar su país de origen.

Es esencial que sea coherente y lo más detallado posible en lo que dice. Recuerde que sólo puede solicitar asilo si se establece que ha sido amenazado o perjudicado por motivos raciales o étnicos, por razones de nacionalidad, opinión política o pertenencia a un grupo social determinado en su país de origen.

Confirmamos que seremos consistentes en lo que diga y no cambiaremos ningún detalle. Si lo hace, la gente puede no creer que su miedo a volver a su país es real, y pueden asumir que está inventando su historia.

Cárceles y falta de representación y asesoramiento

La realidad es que la persona está encerrada en la prisión durante meses e incluso en muchos casos está tan agotada mentalmente que sólo quiere salir, sin importarle ser deportada, sólo para salir. No es de extrañar que muchas personas prefieran renunciar a su derecho a apelar contra las solicitudes rechazadas para salir lo antes posible .

Además el gobierno no ofrece representación legal gratuita a los inmigrantes, sino que sólo puede proporcionar una lista de proveedores de servicios legales pro bono .

Por lo tanto, el prisionero tiene que encontrar un abogado con sus propios recursos, y en muchos casos tiene que representarse a sí mismo. En otros casos, se les da acceso a asesoramiento jurídico gratuito, pero son pocos y poco frecuentes.

Las propias prisiones ya están situadas en zonas aisladas, lo que dificulta aún más la obtención de asistencia jurídica.

Lo principal es salir del centro de detención y luego trasladarse a otra jurisdicción donde la solicitud de asilo pueda continuar.

Otra triste realidad es que en los estados del sur, donde se detiene a la mayoría de los recién llegados, el número de casos de asilo es muy inferior a la media nacional.

Si tiene que hacer una solicitud de asilo, no dude en ponerse en contacto con un abogado inmediatamente.

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