Ayude a su familia – y haga más fácil el trabajo de su albacea – poniendo en orden su papeleo: La planificación del patrimonio no se trata sólo de asuntos legales, sino que también hay asuntos prácticos. Después de su muerte, muchas de las tareas y decisiones que sus seres queridos tendrán que tomar generalmente no están cubiertas por los documentos básicos de planificación patrimonial. Usted puede ahorrarles un poco de dolor de cabeza haciendo saber sus deseos sobre temas tales como:

    • ¿A quién se le debe notificar de su muerte?
    • ¿Quieres un funeral o una ceremonia conmemorativa? Si es así, ¿de qué tipo? ¿Quién debe asistir? ¿Quieres que la gente envíe flores, o prefieres donaciones a la caridad? (Para obtener ayuda, vea Planificación de su funeral o servicio conmemorativo.)
    • ¿Preparó un testamento o un fideicomiso en vida? ¿Dónde los guardaba?
    • ¿Tiene una póliza de seguro de vida, pensión, anualidad o cuenta de jubilación? ¿Dónde se almacenan los documentos? (Para obtener consejos sobre cómo compartir esta información, vea Ayude a su familia a reclamar los beneficios de jubilación).
    • ¿Tiene cuentas bancarias? ¿Tienes una caja de seguridad? ¿Dónde están los registros? (Para obtener más información, consulte Ayuda a su albacea: Lugares seguros y contraseñas).
  • ¿Posee acciones, bonos o dinero en fondos mutuos? ¿Dónde están los registros?
  • ¿Es dueño de bienes raíces? ¿Dónde están las escrituras?

La mayoría de nosotros llevamos esta información en la cabeza y nunca la discutimos con los miembros de nuestra familia de una manera comprensiva. Nuestros seres queridos deben hacer todo lo posible para resolverlo más tarde.

Evite pérdidas innecesarias

Las pérdidas costosas o dolorosas pueden ser el resultado de una falla en la organización de sus asuntos. Las acciones, bonos, cuentas bancarias, bienes raíces y beneficios de pólizas de seguro pueden no ser reclamados y ser entregados al gobierno del estado. Esto sucede sorprendentemente a menudo. Cada año, millones de dólares van al tesoro del estado porque no se pudo encontrar a los propietarios legítimos.

A un nivel más personal, es posible que los familiares o amigos no sean informados oportunamente de una muerte y que valiosos fragmentos de la historia familiar no se transmitan a las generaciones futuras.

Afortunadamente, las pérdidas como estas se pueden evitar con un poco de planificación, clasificación y organización.

Organice su información

Hacer las cosas más fáciles para su familia no es difícil, pero puede llevarle mucho tiempo. Es mejor dividir la tarea en secciones manejables y llevarla paso a paso. Empiece por pensar en algunas categorías amplias de información:

  • planes funerarios (arreglos y a quién notificar)
  • pólizas de seguro
  • testamentos, fideicomisos, escrituras y otros documentos importantes
  • pensiones y cuentas de jubilación
  • cuentas bancarias, de mercado monetario y de fondos mutuos
  • acciones y bonos
  • artículos en cajas fuertes, cajas de seguridad y otros lugares cerrados con llave u ocultos, y
  • historia familiar, incluyendo la ubicación de fotografías, reliquias y otros artículos irremplazables.

Luego piense en organizar esta información de una manera que ayude a su familia a manejar sus asuntos después de su muerte. Puede estructurar la información de la manera que desee, incluso algunas notas garabateadas dejadas en un lugar accesible son mejores que nada, pero si tiene el tiempo y la energía para ello, considere un enfoque más exhaustivo.

Cuando tenga todo en orden, asegúrese de guardar su información en un lugar seguro. Podría considerar mantener todo en una caja de metal a prueba de fuego, un archivador o una casa segura. Además, asegúrese de hablar de sus nuevos registros con las personas más cercanas a usted. Su trabajo cuidadoso no les ayudará a menos que sepan dónde encontrar papeles importantes cuando llegue el momento.

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